Qué distingue la presupuestación basada en actividades de los métodos tradicionales
Los presupuestos convencionales parten de cifras del año anterior y aplican porcentajes de ajuste. La
presupuestación basada en actividades parte de otra pregunta: qué actividades necesita ejecutar la organización
y cuánto cuesta cada una de ellas.
Este cambio de perspectiva obliga a identificar costes reales por proceso, detectar ineficiencias que los
presupuestos incrementales ocultan y asignar recursos donde generan valor medible. No es un método sencillo,
pero los equipos que lo aplican con rigor obtienen una imagen más honesta de sus finanzas.